Opinión
La herencia de Abás
Por Eugenio García Gascón
"Mi paciencia con Israel, Estados Unidos y Hamás se ha agotado", ha dicho Mahmud Abás.
El problema es que la paciencia del presidente palestino ha durado demasiado, concretamente una década, diez años en los que Israel y Estados Unidos han hecho lo que han querido con los palestinos.
Los servicios secretos americanos e israelíes son quienes mandan en Cisjordania, y no Abás, son los que hacen y deshacen a su antojo, y son los que han creado un sistema de control absoluto sobre la gente que no permite la disidencia.
Durante esos diez años en los que la paciencia de Abás no se había agotado, los israelíes han metido a cientos de miles de colonos judíos en la Cisjordania ocupada, han construido lo que han querido, han llevado colonos a Jerusalén oriental, han mantenido a la población en bantustanes, y esto se ha hecho semana a semana, día a día, con el perfecto conocimiento del presidente palestino.
Y ahora resulta que la paciencia de Abás se ha agotado. Pues bien, veremos lo que hace. De momento dice que va a llegar hasta la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que va a llevar a los generales y políticos israelíes ante este tribunal, aunque habrá que esperar para ver si eso es verdad.
Lo que Abás tenía que haber hecho hace mucho tiempo es dimitir. Al menos se habría ahorrado la encuesta que esta semana pasada atribuía al líder de Hamás Ismail Hanniya el doble que al propio Abás en la intención de voto, también en Cisjordania.
El presidente palestino ha amenazado en más de una ocasión con entregar las llaves de Cisjordania a Israel para que sean los israelíes quienes administren Cisjordania, tal como contemplan las leyes internacionales. Sin embargo, nunca lo ha hecho.
Si dentro de unas semanas Abás se va finalmente, dejará una herencia imposible de gestionar. Parece difícil que haya algún palestino dispuesto a tomarle el relevo, así que es probable que el caos se cierna pronto sobre Cisjordania, y esta será la herencia de Abás.
Pero esto va a pasar con una Cisjordania completamente desvertebrada, pues este ha sido el gran logro de Abás: mantenerse en el poder durante diez años permitiendo que Israel hiciera lo que quisiera con la complacencia de la comunidad internacional.
La paciencia de Abás tenía que haberse agotado antes.