Opinión
Hollande
Por Eugenio García Gascón
El presidente Francois Hollande se ha quejado en privado de que Binyamin Netanyahu ha abusado de su hospitalidad para hacer campaña electoral y, además, "está obsesionado con Irán". Así lo ha publicado la revista Le Canard Enchainé y ayer lo recogían los medios de comunicación hebreos.
La semana pasada Netanyahu visitó Francia. Entre sus actividades hubo una ceremonia para recordar a las víctimas judías de un reciente atentado terrorista en Toulouse. Hollande no tenía que acudir a este evento pero al final se sumó para tener otro detalle con su huésped.
Dice Hollande que las autoridades francesas sabían que Netanyahu iba a convertir la ceremonia en un acto de campaña de cara a las elecciones israelíes del 22 de enero, pero aun así se sorprendió con el comportamiento de Netanyahu.
La televisión hebrea -como el resto de los medios de comunicación de este país- dieron en su momento una prolongada información sobre la visita. En unas escenas se veía a Netanyahu gritando repetidamente consignas en hebreo (El pueblo de Israel está vivo, gritaba animando con las manos al público a que lo imitara) mientras que Hollande no entendía nada y no sabía para dónde mirar.
Dice Le Canard Enchainé que durante el almuerzo entre los dos, Netanyahu no paró ni un momento de hablar de Irán, lo que según Hollande se ha convertido en una "obsesión" para el primer ministro.
Se ha de decir, sin embargo, que el propio Hollande es culpable de esta situación. En primer lugar, se espera que el presidente de Francia no se deje enredar y encuentre tiempo durante el almuerzo para hablar de los temas que le preocupan a su país.
Además, Hollande, según los medios hebreos, se mostró de acuerdo con Netanyahu sobre Irán, lo que es un punto que debe suscitar honda preocupación, y no encontró tiempo para hablar de la ocupación de los palestinos, de la colonización constante de los territorios ocupados y del "proceso de paz", ni durante el almuerzo ni durante la rueda de prensa, donde sí que habló y de manera muy dura de Irán.
Escuchar a Hollande ayuda a entender por qué todo está como está, aunque su comportamiento no se debería señalar como único sino como el más común.