Opinión
Inexplicable
Por Eugenio García Gascón
Es gracioso y cómico escuchar a Netanyahu decir que quiere negociar con los palestinos "sin condiciones", pero es patético escuchar a los líderes occidentales halagar la actitud de Israel, cuando es evidente que el Estado judío no tiene el más mínimo interés por retirarse de los territorios ocupados.
Ayer Israel anunció sin complejos la construcción de otras 4.300 viviendas en los territorios ocupados. La semana pasada ya había anunciado 930 viviendas más para ultraortodoxos también en el sector ocupado de Jerusalén.
¿Y qué hacen los occidentales? Pues lo condenan, como han venido haciendo desde hace décadas sin que eso haya servido de nada. Israel se pasa las condenas por el forro y sigue con el timón orientado hacia los territorios palestinos.
Pensar que Israel puede cambiar de actitud en algún momento por iniciativa propia es ignorar lo que ha ocurrido durante las dos últimas décadas. Hubo un momento, es cierto, cuando George Bush padre estaba en la Casa Blanca, que nos lo pudo parecer a los ingenuos, pero fue un espejismo que en realidad sólo se logró con fuertes amenazas a Israel y con la amenaza precisa de no dar las garantías de préstamo para asimilar al millón de judíos que llegaron desde la antigua Unión Soviética en los noventa.
Desde entonces ha llovido mucho, y los sucesores de George Bush padre, incluido George Bush hijo, se han limitado a alentar, por activa o por pasiva, la expansión colonial israelí. En Cisjordania había en el 91 50.000 colonos, y hoy hay 300.000. En Jerusalén este ya hay más de 200.000 colonos, y siguen creciendo día a día.
Hay cinco millones de refugiados palestinos por el mundo, pero a Israel le parece poco, y continúa haciéndoles imposible en la vida cotidiana mientras la comunidad internacional mira hacia otro lado.
¿Cómo es posible que los occidentales todavía hagan esos cándidos llamamientos al "diálogo" y a la "paz"? Sencillamente es inexplicable.