Opinión
El Instituto Garoña
Por Ciencias
EL ELECTRÓN LIBRE // MANUEL LOZANO LEYVA
* Catedrático de Física atómica, molecular y nuclear en la Universidad de Sevilla
Seguramente, el Gobierno ya ha tomado la decisión de aceptar la recomendación técnica del Consejo de Seguridad Nuclear sobre la continuidad de la central nuclear de Santa María de Garoña o su cierre definitivo por motivos políticos. Por si acaso, apuntemos una propuesta por si ayuda en algo.
En un país donde la inmensidad de las empresas ha sido subsidiada de alguna manera, suena raro que una de las críticas a la central en cuestión es que produce inmensos beneficios. Se ha escrito estos días que, en consecuencia, si a la central se le permitiera seguir funcionando, habría que exigírsele que parte de sus ganancias fueran a energías renovables. Pudiera darse la circunstancia de que lo que se le quita a, por ejemplo, Iberdrola, copropietaria de la central, se le devolviera a su hija Iberdrola Renovables, fundamentalmente en subsidios. Pero no es esta la solución para alguien que, como quien esto suscribe, no acepta que el dilema sea nuclear frente a renovables en su nivel actual, sino frente a las fósiles de toda la vida.
Si se desea una compensación por parte de la central, una más razonable es la financiación a su costa de un instituto de investigación científica y técnica en la zona donde se ubica la central. Un centro de excelencia, es decir, con personal investigador reclutado en todo el mundo, objetivos bien diseñados y dependencia de los organismos estatales de investigación como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas o el CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas).
Con una ligera fracción del equivalente a la ficha de Cristiano Ronaldo se capta y contrata una excelente plantilla de jóvenes investigadores entre los más brillantes de su campo. Con lo que ganan los dueños de la central en pocas jornadas se construye un magnífico edificio y unos laboratorios que alojen a esa plantilla. ¿Para hacer qué? Lo que indique el presidente del Gobierno, pero si admite unas modestas ideas, aquí van algunas. Estudios de nuevos materiales para la optimización fotovoltaica, diseños de gestión inteligente de la red eléctrica, disociación del agua por energía eólica y acumulación de hidrógeno a pie de aerogeneradores. El etcétera no debería ser muy largo y establecido por especialistas en energía solar, ciencia de materiales y física cuántica. Si ese instituto de investigación consiguiera algunos de los objetivos que se le tracen en este sentido, la central de Garoña habrá ofrecido su mejor servicio en sus 50 o 60 años de existencia.