Opinión
Un insulto: nazis (¡y catalanes!)
Por Joan Garí
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Lo citaba el otro día Isaac Rosa en un gran artículo (“No, si contra los catalanes no tenemos nada”). Eran unas frases cogidas al vuelo en la tabarra radiofónica habitual de Jiménez Losantos: “Somos los judíos preferidos de los nazis catalanes”. Y luego: “Todos progres, señal de que son nazis”.
Obviemos ahora la estrambótica identificación entre “progres” y “nazis”. Es un disparate, pero podría pasar por gracioso, siempre y cuando el contexto fuera desenfadado. Pero Losantos nunca habla en broma: su seriedad fúnebre está a la altura de su majadería ideológica. Es un hombre que se escucha a sí mismo, y de ahí su ridícula circunspección. Pero el tema es otro. ¿”Nazis”, “judíos”? Este pobre tipo, por supuesto, no sabe de lo que habla. Que se sienta judío porque se cree perseguido por “los catalanes” no deja de ser una patología menor, fácilmente medicable. Pero esto de usar la pareja nazi-judío para insultar ya se pasa demasiado de rosca, incluso como mera estulticia.
La banalización del holocausto no debería tolerarse. No sería posible en Alemania, por ejemplo. Que lo sea en España sólo indica que algo hemos hecho mal, que hemos digerido mal el siglo XX. Además, “nazi”, como insulto, ya no quiere decir nada. Eso se lo dice hoy en día un conductor enfadado con otro porque ha tardado en arrancar ante un semáforo. Las implicaciones de su uso, sin embargo, deberían obligarnos a extremar las precauciones discursivas. Sólo alguien muy atolondrado o muy estúpido es capaz de ponerse en la piel de una víctima de la Shoah para poder atacar a sus adversarios. Juzguen ustedes.