Opinión
El interminable vodevil de Habitat
Por Vicente Clavero
Cuando les compraron Ferrovial Inmobiliaria a los DEL PINO, a finales de 2006, la familia FIGUERAS y JOSÉ SUÑOL creyeron haber dado el salto que los colocaría definitivamente en la primera división del mundo de los negocios. Su empresa, Habitat, había conseguido hacerse un hueco en el sector, pero le faltaba volumen para figurar entre las grandes y decidieron embarcarse en una operación que a punto ha estado de llevarlos a la ruina. Ferrovial Inmobiliaria se reveló enseguida como un bocado de difícil digestión, sobre todo en medio del tsunami que se desató hace algo más de un año en torno al ladrillo y que amenaza con no dejar títere con cabeza.
Tan mal se le llegaron a poner las cosas a Habitat que hace un par de meses estuvo al borde de la suspensión de pagos, de la que se salvó gracias al acuerdo alcanzado in extremis con los 39 bancos que financiaron la compra de Ferrovial Inmobiliaria. La cara visible y presidente de Habitat, BRUNO FIGUERAS, logró un balón de oxígeno que le permitirá afrontar con más comodidad el servicio de esa deuda, que asciende a 1.600 millones; pero a cambio no podrá invertir un solo euro hasta que la haya liquidado totalmente, allá por 2014. Es decir que los próximos seis años tendrá que dedicarlos a trabajar en exclusiva para sus acreedores.
A pesar de todo, Bruno Figueras ha asegurado que no se equivocó y que “volvería a comprar Ferrovial Inmobiliaria”. Sin embargo, quienes le acompañaron en aquella aventura no son de la misma opinión. Antes de cerrar el acuerdo con los Del Pino, los propietarios tradicionales de Habitat invitaron a participar en la operación a un manojo de inversores, a quienes les prometieron el oro y el moro si se sumaban a ellos. El abogado EMILIO CUATRECASAS, ISAK ANDIC (Mango), LEOPOLDO RODES (Media Planning), JOSÉ ANTONIO CASTRO (Hesperia) y DOLORES ORTEGA, sobrina del dueño de Inditex, aceptaron la oferta y tomaron el 25% de la nueva Habitat con un desembolso conjunto de 150 millones.
A la vista de los acontecimientos posteriores, sus posibilidades de recuperar el dinero que pusieron son muy remotas, y dos de ellos, José Antonio Castro y Dolores Ortega, que en su día promovieron un motín contra Bruno Figueras, incluso han tomado la decisión de querellarse contra él por estafa ante los juzgados de lo penal de Barcelona.
En principio no está previsto que participen de esta iniciativa los otros socios minoritarios de Habitat. Isak Andic y Leopoldo Rodes mantienen una antigua vinculación con los Figueras, y todo apunta a que, al menos de momento, prefieren esperar a ver qué pasa. La posición de Cuatrecasas es más comprometida, pues su bufete estuvo metido hasta las chacas en la compra de Ferrovial Inmobiliaria, que asesoró jurídicamente, y por lo tanto no sería creíble que alegara ignorancia.
Dolores Ortega, por el contrario, fue captados prácticamente a golpe de teléfono para que ayudaran a comprar Ferrovial Inmobiliaria. Hasta entonces, su relación con Habitat se limitaba a la participación en el proyecto Distrito 38, un parque empresarial de 70.000 metros cuadrados, situado junto a la ampliación de la Fira de Barcelona. Entre los socios figuraba también MERCE SOLDEVILA, hermana de los propietarios del hotel Majestic.
El empresario gallego José Antonio Castro, que también fue cazado a lazo, ha sido uno de los más reticentes con la gestión de Bruno Figueras. Lo curioso es que ni él ni sus compañeros en este viaje, pese a tener fama de avezados empresarios, fueran capaces de advertir lo que se les podía venir encima. Ni el volumen de Ferrovial Inmobiliaria (muy superior al de Habitat) ni las muestras de agotamiento del sector del ladrillo bastaron para disuadirles de meterse en lo que parecía un pingüe negocio.