Opinión

Juegos de niños

Por Rafael Reig

No les debe de temblar la mano a las autoridades deportivas. Precisamente por la relevancia del jugador, es necesario que actúen de modo ejemplar ante las insensatas y peligrosas declaraciones de Ronaldo. Sería difícil encontrar una provocación más directa, universal y permanente a la violencia antideportiva a generar directamente el insulto y el odio: “Me gusta ver el odio en sus ojos y escuchar sus insultos”. No se pueden tolerar, y menos en un personaje relevante, unas declaraciones tan frías y objetivamente eficaces para degradar el noble deporte del fútbol a un salvaje enfrentamiento entre matones e hinchadas asociales. Y tras la adecuada sanción y obligada rectificación, hay que vigilar con especial atención sus declaraciones y acciones sobre el terreno, cada vez más violentas en los últimos tiempos, para evitar que ese mal profesional siga contribuyendo a encanallar el bello espectáculo del fútbol.

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