Opinión

Jurados escolares

Por Rafael Reig

-Actualizado a

Un hombre joven y fuerte mató, uno tras otro, de 20 y 30 cuchilladas a cada uno, algunas de esas puñaladas ya por la espalda, a otros dos jóvenes que le habían acogido en su casa; a uno de ellos después de forzar la puerta tras la que se había refugiado, y, además de simular un robo, incendió la casa y dejó abierto el gas para que explotara. Y todo ello por “miedo insuperable” a que ellos, repito, ellos, sus víctimas, le agredieran. Y por esa razón fue absuelto de esos asesinatos, perdón, homicidios. Eso dijo la Justicia. ¿Que eso es increíble? Es que se me olvidó añadir que ese “temor insuperable” multihomicida era a una agresión… homosexual. No hay manera más amplia ni “generosa” de abrir la veda contra todos los homosexuales y, ¿quién sabe?, contra otros que no lo sean. También habría que prevenir en lo posible nuevos casos, extendiendo y haciendo efectivas a los jurados las penas a los jueces prevaricadores que dicten sentencias injustas a sabiendas, ya sea por prejuicios, miedo o soborno.

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