Opinión
El lado oscuro de la fuerza
Por Ciencias
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EL JUEGO DE LA CIENCIA // CARLO FRABETTI
* Escritor y matemático
Si la expansión del universo se debiera únicamente a la gran explosión inicial conocida como Big Bang, la atracción gravitatoria entre las galaxias las iría frenando en su alejamiento mutuo, igual que la gravedad de la Tierra frena las piedras que se alejan de la superficie por la explosión de un barreno. Pero el universo se expande de forma acelerada, es decir, cada vez más deprisa, y para ello es necesario que haya una fuerza dispersora que actúa incesantemente. Y además esa fuerza tiene que ser superior a la gravedad, pues de lo contrario quedaría neutralizada por ella. En el caso límite de que ambas fuerzas fueran iguales, el universo se expandiría con velocidad uniforme; en el caso de que la gravedad fuera superior, la velocidad de expansión iría disminuyendo, aunque a un ritmo menor que si no existiera la fuerza de dispersión.
Los cosmólogos atribuyen esa fuerza contraria a la gravedad a la denominada “energía oscura”, que, según la teoría estándar, impregna todo el espacio y constituye las tres cuartas partes de la masa total del universo (recordemos que la energía tiene su equivalente en masa, de acuerdo con la famosa fórmula E=mc2). Esta energía oscura sería una propiedad intrínseca del espacio, constante y homogénea. Y al ser antigravitatoria, uniforme e invariable, la energía oscura ha sido equiparada a la constante cosmológica propuesta por Einstein en 1917 para explicar que el universo, que entonces se creía estático, no se contrajera a causa de la gravedad.
Pero algunos astrofísicos creen que la energía oscura podría variar con el tiempo y no ser del todo homogénea, y han propuesto teorías alternativas. Como la de la “quintaesencia” y la “energía fantasma” (que a veces se confunde con la energía oscura, pero que no es lo mismo), de las que hablaremos en otra ocasión. En cualquier caso, el destino final del universo continúa siendo una incógnita. Si su expansión siguiera acelerándose indefinidamente, la energía oscura acabaría destruyendo todos los objetos celestes y los propios átomos: es el final hipotético conocido como Big Rip (gran desgarramiento). Pero es muy arriesgado extrapolar las observaciones actuales tanto en el espacio como en el tiempo. La gravedad podría comportarse de otra manera a una escala superior a la de los supercúmulos galácticos. Y la energía oscura podría convertirse en atracción, con lo que el final del universo (Big Crunch) sería tan brusco e inextenso como el de esta columna: un punto.