Opinión

Libertad, ¿para qué?

Después de que Esperanza Aguirre dijera que no conocía a Javier Tomeo cuando fue candidato al Premio Nobel de Literatura y que confundiera a Saramago con Sara Mago, una supuesta pintora, oímos decir a la nueva ministra de Cultura que los libros en la Red son “asustantes”, palabreja de su propia cosecha. Que circulen libremente por la Red le parece asustante. Asustante o, mejor, preocupante es que una ministra de Cultura esté en contra de Internet. Si le asusta la digitalización de los libros, es que se asusta del progreso.

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