Opinión
Luna de miel en la Luna
Por Ciencias
UNIVERSO // JAVIER ARMENTIA
* Astrofísico y director del Planetario de Pamplona
El abuelo de la diletante Paris Hilton anunció en 1965 que en unos años iba a tener listo un hotel en la Luna. Bien sabemos que las cosas han ido por otros derroteros y eso de llegar a la Luna quedó limitado a una docena de astronautas estadounidenses. Quizá dentro de poco se sume algún taiko-nauta chino y más allá en el futuro, presupuestos muchimillonarios mediante, algún cosmonauta europeo. Quién sabe. A pesar de que siempre se afirma que volveremos a la Luna, el cuándo no es una cuestión sencilla de saber y, sobre todo, no es una cuestión barata.
Mandar un kilogramo desde la Tierra a la Luna sale por 6.000 euros. Lo más caro de todo es vencer la gravedad terrestre, dicen. Hacerlo a base de cohetazos es, además, algo inseguro... Incluso aunque los lanzadores no fallaran, servidor iba a salir por unos 600.000 euros, sin contar los alimentos para el viaje, el traje y demás. Ah, y el viaje de vuelta, que aunque es más barato, también sale por unos 100.000 euros más, sólo por pesar tanto. La complejidad del viaje, buscar habitaciones allí...
En fin, nada sencillo.
Y sin embargo, a pesar de que Barron Hilton no atinara, el turismo espacial ya está aquí. Con el nuevo siglo y, sobre todo, con la necesidad de Roskosmos (la agencia espacial rusa) de conseguir dinero para mantener su programa espacial, llegaron los primeros turistas orbitales. La empresa Space Adventures consiguió que Dennis Tito pagara 20 millones de dólares por subir a la Estación Espacial Internacional, en abril de 2001. Luego vinieron otros, cinco hasta el momento, con los taxis rusos. Y ya el año que viene se sumarán los que suben en un vuelo de unas pocas horas a algo más de 100 km de altitud, con la Virgin Galactic de Richard Branson. Los primeros pagarán 200.000 dólares y más adelante bajará a la mitad. Un chollo.