Opinión
Madres no matrimoniadas
Por Ciencias
-Actualizado a
DE PUERTAS ADENTRO // MARÍA ÁNGELES DURÁN
* Profesora de investigación del CSIC
Uno de cada cuatro niños nacidos actualmente en España es hijo de madre no casada. O, por decirlo con otra terminología, de madre sin papeles de matrimonio. Si en 1975 los nacimientos de madre no casada eran 13.561, en 2006 han sido 123.938; han pasado del 0,2% al 27% de los nacimientos. Ya se han alcanzado en varias provincias españolas las cifras que hace años nos parecían increíbles para otros países, aunque en toda Europa esta forma de familia ha seguido aumentando y la distancia se mantiene.
En algunos países europeos los hijos de mujeres no matrimoniadas superan el 50% de los nacidos, lo que no significa que carezcan de padre reconocido o de familia estable. De hecho, en los países norteños en que la mitad de los niños vienen al mundo sin la cobertura de una boda oficial entre sus padres, la tasa de natalidad es bastante más alta que la española. Invitan más a sus hijos a venir al mundo, aunque sin ceremonia previa de boda. En Noruega y Suecia, la proporción de nacidos cuya madre no está casada es el 51%; en Francia, 46%; en el Reino Unido, 42%; en Austria, 35%; en Islandia y Países Bajos, 32% y en Portugal, 29%.
Las diferencias interprovinciales dentro de España son tan grandes como entre los países europeos. En Madrid, la proporción de niños nacidos de madre no casada es el 26%, en Barcelona, el 27,82%. Pero en Santa Cruz de Tenerife es el 41%, y en Las Palmas de Gran Canaria, el 46%. En realidad, el lenguaje administrativo es poco preciso, porque la mayoría de estas mujeres están casadas en estricto sentido terminológico, ya que comparten casa (vivienda) con el padre de su hijo. Lo que no están es matrimoniadas, unidas oficialmente por el matrimonio y registradas. Por otra parte, hay 300.000 hogares monoparentales (un adulto y uno o más menores), y es una tendencia creciente. Por cada varón que ejerce su responsabilidad paterna sin compartir con otro adulto el hogar, hay 3,68 mujeres que lo hacen.
También aumentan las parejas LAT (acrónimo de living apart together), que conviven parcialmente, pero mantienen viviendas independientes. A su difusión contribuye la facilidad de comunicaciones, la movilidad laboral y la reconstrucción de relaciones estables después del divorcio. Esta forma de pareja territorialmente separada pero unida de hecho se está convirtiendo en una posibilidad real para franjas cada vez mayores de población. Aunque no formen hogares en el sentido que los define el Censo y resulten difícilmente encajables como unidades de convivencia, estas parejas forman familias en el sentido del lenguaje común, que no indaga sobre la regulación administrativa o el grado de inscripción registral a que se someten los afectos.