Opinión
Maniobras de distracción
Por Bob Pop

La infanta Elena recibió hace un par de días en el Palacio de la Zarzuela a los patrocinadores de una fundación que recauda dinero para comprar juguetes a los niños de todo el mundo: 3.208.476 euros que dieron este año para 440.000 juguetes de a siete euros, más o menos. No parece gran cosa, pero lo bonito es el detalle. Eso y que la asociación tenga como presidenta de honor a la infanta Elena, que es como que te manden los regalos unos Reyes Magos de segunda división.
Por eso, por la responsabilidad de su cargo honorario, fue que la infanta recibió anteayer a los miembros del proyecto Un juguete, una ilusión. Y lo hizo ataviada con una chaqueta multicolor indescriptible (a no ser que uno sea daltónico; en tal caso, se podría describir como un estallido de miles de arcoiris) y... ¡sin su anillo de casada con una fecha por dentro!
Eso cuentan las crónicas de quienes estuvieron allí o han sido capaces de mirar los vídeos con intención sin padecer desprendimientos de retina y vahídos malísimos, como los que me dieron al recibir su imagen en mi buzón de correo (que, desde entonces, ha perdido su criterio para discriminar el spam).
¡Qué lista la infanta! ¿Que decide quitarse su alianza y aparecer sin ella en un acto oficial? ¡Pues qué mejor que aprovechar el estreno de su peor chaqueta para que nadie se fije en nada más! Aunque esta vez parece que la maniobra no funcionó. Alguien se dio cuenta. Esta vez...