Opinión
Mar de Beaufort
Por Espido Freire
Como ocurre con las imágenes y los números, los datos sobre los españoles que abandonaron el trabajo durante 2007 para atender a sus hijos o a sus padres ofrecen una interpretación libre, tan sesgada como lo desee quien los lee. Casi todos, más del 95%, eran mujeres, pero se ha elevado levemente el número de hombres, lo que no deja de ser una buena noticia dentro de lo malo. 34.816 personas no encontraron más solución que la de tomarse una excedencia, lo que supone una mala noticia en una sociedad civilizada: pero pone de manifiesto que el cuidado de la familia continúa siendo una prioridad. Quizás lo sea más para las mujeres, en especial para aquellas que, por una tardía maternidad, quieren disfrutar de sus hijos y sienten que su carrera se ha encaminado ya: pero es cierto que ellas cobran menos. Más de lo mismo, nada nuevo hasta ahora.
Quizás por ello me haya chocado tanto que el presidente Zapatero no haya designado una cartera específica a temas similares. Si es cierto que en mente tuvo primero un organigrama, y luego los nombres con los que cubrirlo, pisó mal en este ámbito. De nuevo Igualdad, Trabajo, Sanidad e incluso Vivienda deberán entenderse, y eso garantiza que muy posiblemente se entenderán tarde, poco y mal. Disputarán por el helado mar de Beaufort, que supone la suplencia de un sistema social por la familia, pero, a diferencia de en el mar real, poco petróleo puede extraerse.
Nueve de cada diez cuidaron en 2007 de los niños, en detrimento del trabajo. Uno de cada diez, de los ancianos o inválidos. En breve, si no se atiende debidamente a ello, el problema social no serán los niños, que además, crecen, necesitan menos atención y se escolarizan. Será la muy dolorosa tarea de cuidar a un mayor, de facilitar su vida en los últimos años, de paliar su sufrimiento o su enfermedad, o su demencia. Como ahora, esa tarea recaerá en las mujeres, que abandonarán el trabajo, quizás por segunda vez; mal pinta para la tan cacareada familia.