Opinión
Un matrimonio indeseado
Por Vicente Clavero
Desde que a finales de enero se supo que EdF había adquirido una participación del 2,99% en Iberdrola a través de derivados, IGNACIO SÁNCHEZ GALÁN libra una lucha sin cuartel para evitar que su compañía caiga en manos extranjeras. El presidente de la eléctrica española ha desplegado toda su artillería para entorpecer los planes del gigante francés, que cuenta con un aliado local empeñado en pilotar la reordenación del sector energético: la constructora ACS.
Las maniobras de Sánchez Galán parece que están dando sus frutos. Salvo el tira y afloja que mantienen ambas compañías ante el juzgado de lo mercantil número 2 de Bilbao, EdF no ha vuelto a dar señales de vida en las últimas semanas. A la vista de la defensa numantina con la que se ha topado, su presidente, PIERRE GADONNAIX, quizás haya decidido recoger velas, lo que concuerda con su promesa de no meter la cabeza allí donde no fuera bien recibido.
El repliegue de EdF ha dado alas a otras opciones, que habían permanecido en la recámara hasta ahora. La más nombrada es una eventual fusión de Iberdrola con Gas Natural, que según algunas fuentes sería aplaudida por el Gobierno, tras la reciente convergencia de los criterios de PEDRO SOLBES y MIGUEL SEBASTIÁN, mentor de EdF hasta que fue nombrado ministro de Industria.
Un matrimonio de esas características alumbraría un grupo potente, pero sería desigual, habida cuenta la diferencia de tamaño de los contrayentes. Sin contar el valor de Renovables, la capitalización bursátil de Iberdrola ronda los 50.000 millones de euros, mientras que la de Gas Natural no alcanza los 17.000 millones. Y eso puede constituir un escollo importante, toda vez que la empresa catalana quiere que el acuerdo sea igualitario.
Así lo han expuesto abiertamente los representantes de los dos principales accionistas de Gas Natural: ISIDRO FAINÉ (La Caixa) y ANTONIO BRUFAU (Repsol). Pero Sánchez Galán, que está pletórico después de haberle doblado el brazo a EdF, no quiere oír nada sobre el asunto. Por si alguna duda cabía, en la junta de Iberdrola se comprometió solemnemente a rechazar cualquier propuesta que no reconozca una adecuada ecuación de canje.
Entretanto, los dueños de ACS (los MARCH, los ALBERTOS y FLORENTINO PÉREZ) observan cuanto ocurre desde la distancia, convencidos de que, pase lo que pase, ellos sacarán tajada.