Opinión
Los mercados y la geografía
Por Juan Carlos Escudier
Es innegable que la crisis está revolucionado el conocimiento de la geografía, que era una asignatura que siempre se nos atragantaba cuando se trataba de citar las capitales de África. Modestamente, nuestras autoridades pretenden dejar las cosas claras, y de ahí su insistencia en que España no es Grecia, revelación que ahora se ha visto complementada con nuevas aportaciones extraídas directamente del mapa mundi. España, al parecer, tampoco es Irlanda y, por supuesto, no tiene nada que ver con Portugal, donde además hay que atrasar los relojes una hora al cruzar el Duero. El asunto cartográfico tiene tanta importancia que es la causa del sufrimiento de los saharauis, que llevan 30 años proclamando que no son Marruecos y a los pobres no les cree ni el Gobierno español.
Nuestros esfuerzos están centrados en convencer a los mercados de que en España no está el Partenón, ni se cantan fados con una pinta de guinness en cada mano. El problema es que los mercados tienen nociones geográficas muy básicas, y sólo aciertan a situar con precisión la Citi londinense, Wall Street y la lista completa de los paraísos fiscales. De ahí la que la propia Unión Europea esté en vilo, ya que como esto siga así el los siguientes pasos consistirán en explicar que Italia no es España o que Gran Bretaña no es Italia, y eso, al precio que están las clases de la materia, no hay euro que lo soporte.
De momento, enseñar geografía a los mercados nos está saliendo por un riñón. Les ha costado un pico a los funcionarios, a los pensionistas, que han pagado ahora y seguirán pagando en el futuro, a los dependientes y al propio Gobierno, que o consigue que a Rubalcaba le funcione la varita o se irá a la oposición en un abracadabra. Ya veníamos apoquinando para salvar a los bancos, a la industria del automóvil o a las concesionarias de autopistas, pero cómo se demuestre que Irlanda era Grecia y Portugal era Irlanda nos vamos a enterar de verdad de cuánto vale un peine, porque no hay ajuste de caballo que no pueda ser de elefante.
Ayer mismo era el ministro Blanco el encargado de dar la lección. Irlanda, vino a decir, no se parece a España ni en el clima, quitando la parte de Galicia. Estamos expuestos a unos ignorantes en geografía, que al final se salen con la suya. Así no hay quien pueda.