Opinión
Una minifalda en 'El Mundo'
Por Javier Vizcaíno
El chisme tenía ampliación en tres páginas del suplemento Crónica, donde los marujiles reporteros se explayaban a discreción: “En Castelldefells, a 20 kilómetros de Barcelona, recuerdan todos los rasgos de esta marroquí, hija de un pescador, nacida en Larache, pueblo cercano a Tánger. Y también sus minifaldas de vértigo, sus escotes acantilados, sus 170 centímetros europeizados. Le gustaba salir a discotecas, fumar Marlboro y tomar cubatas, a ser posible J&B con cola”. Profundo. Talmente como un pozo séptico.
César Vidal y sus héroes del Alcázar
Si Pedro Jota quiere hacer una serie sobre transformaciones sorprendentes, la próxima entrega podría tener como protagonista a César Vidal. El antiguo apóstol evangélico de la no violencia que se buscó la vida para no hacer la mili escribe ahora soflamas bélico-patrioteras como esta: “Unos españoles que se empeñan en olvidar a Numancia y a los últimos de Filipinas, a los conquistadores de Cuzco y a Daoíz y Velarde, al Gran Capitán y a don Juan de Austria es dudoso que se merezcan el calificativo de tales”.
Lo han adivinado. Vidal se ha sumado a la ofensiva de su periódico, La Razón, a favor de mantener el Alcázar de Toledo como parque temático del franquismo cañí. “Los héroes no se discuten”, enseñaba la patita ya desde el título. Luego -perdón por la imagen mental que les voy a provocar- el striptease era integral: “Yo comprendo que para gente tan sectaria como los ministros de ZP, el Alcázar resulte incómodo. A fin de cuentas, allí resistieron algunos cadetes y guardias civiles a fuerzas del Frente Popular que los superaban en una proporción de uno a diez causando la admiración de todo el mundo y poblando los noticiarios con las imágenes de su gesta”.