Opinión
Moody's y el juego de la oca
Por Juan Carlos Escudier
Moody’s, la agencia de clasificación de riesgos con nombre de pub irlandés, nos ha hecho otra 13/14 y ha vuelto a rebajarnos la nota de la deuda, con lo que esto empieza a parecerse al juego de la oca: puedes pasar el pozo, la posada y hasta el laberinto pero, al final, caes en la calavera y tienes que volver a la casilla de salida. El motivo del recorte empieza a ser lo de menos, porque una vez dentro de la rueda siempre hay uno a mano. Te pueden primero mirar mal porque no haces reformas; luego, porque el crecimiento es débil, debido en gran parte a las reformas que hiciste. También porque pagas muchos intereses por la deuda, gracias precisamente a ellos te rebajaron la solvencia. O porque no se fían del sistema financiero ni de que salga tan barato reordenarlo.
La prueba de que a los chicos del pub les da igual ocho que ochenta es que ni siquiera esperaron unas horas a que el Banco de España pormenorizara las necesidades de financiación de la banca, por lo que es fácil imaginar que son como esos periodistas que nunca dejarían que la realidad les estropeara una buena historia. Quizás debiéramos reconocer nuestra ruina y dejar de pagar sus facturas.
La más sorprendida por la jugarreta de Moody’s fue Elena Salgado, que de tanto tropezar en la misma piedra un día va a hacerse daño en la espinilla. Estaba ayer la vicepresidenta económica que no daba crédito, muy en línea con nuestros bancos y cajas. Para saber a quién beneficia este castigo, ahí van dos datos: baja el euro, gana Alemania y sus exportaciones, que habían caído un 1% en enero; aumenta el coste de la deuda española, desciende el de Alemania, que ha de colocar a mayor precio cuando el de la periferia es menor.
Si nuestra situación es delicada, la de Portugal empieza a ser crítica, algo que también tendrá que agradecer a la canciller teutona. Esta buena señora sigue con nuestros vecinos la misma estrategia que ya empleara con Grecia: la del jamón en la charca de pirañas. Cuando se llegue a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del 24 de marzo sólo quedará el hueso para que doña Angela se haga un caldo.