Opinión
De moriscos y magrebíes
Por Ciencias
DE AQUELLOS POLVOS // JUAN SISINIO PÉREZ
* Catedrático de Historia en la Universidad de Castilla-La Mancha.
Marruecos es el país que, tras Rumanía, aporta la mayor comunidad inmigrante a España. Son 645.000 ¿Qué pensarán sus hijos cuando estudien la Historia de España y lleguen a 1609? Nuestros Gobiernos, tan aficionados a las exposiciones conmemorativas, ¿celebrarán en 2009 el cuarto centenario de la expulsión de los moriscos?
Por cierto, los moriscos no eran magrebíes, sino antepasados nuestros. La población peninsular no cambió cuando en el 711 entró un ejército de unos miles de musulmanes, reclamados por los católicos visigodos para dirimir sus luchas de poder. Aquel ejército tomó el poder, y los visigodos se convirtieron al islam. Y con ellos casi toda la población. Pues bien, los descendientes de aquellos conversos se encontraron al cabo de los siglos “reconquistados” por los cristianos. De nuevo cambiaron de fe, aunque muchos se mantuvieron: eran los mudéjares.
Bautismo forzoso
Tras la conquista de Granada, el número de musulmanes creció notablemente y en 1502 los Reyes Católicos ordenaron el bautismo forzoso. Pero resultaron sospechosos a ojos de los cristianos viejos y fueron catalogados como moriscos. A esto se sumó la sublevación morisca de 1568, la guerra contra los turcos y –no podían faltar– los intereses económicos.
Por eso, en 1609, Felipe III decretó la expulsión de los moriscos. En Aragón, más del 16 % de la población; en Valencia casi un 33% y en Castilla, un 2%. Más de 325.000 expulsados al norte de África, donde no fueron bien recibidos. Para entender la tragedia, conviene leer los capítulos 54 y 63 de la 2ª parte del Quijote. Cervantes defendió la expulsión, pero puso en boca del morisco Ricote el dolor del exiliado: “Doquiera que estamos, lloramos por España; que, en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural”.