Opinión
Los muchachos de las colinas
Por Eugenio García Gascón
Medio centenar de jóvenes colonos atacaron ayer una base militar cerca de Qalquiliya, en la Cisjordania ocupada. Anteayer, otro grupo de jóvenes colonos asaltaron una zona militar de Cisjordania limítrofe con Jordania. En el incidente de ayer incluso arrojaron piedras contra los jefes militares de la base y también causaron daños y estragos en vehículos y propiedades del Ejército.
El gobierno los trató de "gamberros" y "terroristas". Los israelíes los conocen como "los muchachos de las colinas" porque establecen nuevas colonias en las colinas de Cisjordania. Cualquier viajero que transita por esas carreteras puede ver por doquier esas pequeñas colonias con decenas, y hasta centenares de colonos jóvenes, que viven allí a la espera de que el gobierno autorice sus nuevas colonias, lo que sucede de tanto en tanto.
Son jóvenes de entorno a los veinte años, biznietos políticos de Avraham Kook, aquel rabino ultraortoxo que abrazó el sionismo y fundió la religión extrema con el nacionalismo extremo. Son también nietos de Gush Emunim, el Bloque de los Creyentes, cuyas huestes propagaron el movimiento colonial después de la guerra de 1967. Aquellos polvos han traído estos lodos.
Los 'muchachos de las colinas' reflejan el sentimiento de una parte importante de la población de las colonias y del interior de Israel que desea echar a los palestinos de Cisjordania. Consideran que la tierra del Gran Israel les pertenece por derecho divino y están dispuestos a llegar al final para conseguir sus objetivos.
El gobierno dice que son "gamberros" y "terroristas", pero multiplicando el número de colonos que viven en los asentamientos de Cisjordania, ese mismo gobierno hace que sus designios coincidan en gran parte con los de los 'muchachos de las colinas'. Unos y otros, gobierno y 'muchachos de las colinas', hacen la vida imposible a los palestinos, cada uno a su manera.