Opinión
Muerte y elecciones en Egipto
Por Eugenio García Gascón
El presidente egipcio, Adli Mansur, anunció ayer por televisión que las elecciones presidenciales tendrán lugar antes que las parlamentarias, lo que significa un cambio en la hoja de ruta prevista.
Esta decisión, según algunos analistas, allana el camino para que concurra el ministro de Defensa, el general Abdel Fattah al Sisi, quien en julio pasado dio el golpe de estado que depuso al presidente Mohammed Morsi y ahora mismo es muy popular entre los no islamistas.
Al Sisi todavía no ha anunciado públicamente la intención de presentarse pero sí que ha dicho que lo hará si el pueblo se lo pide.
En los últimos días la violencia se ha recrudecido, multiplicándose los ataques mortales contra las fuerzas de seguridad, que han reprimido con contundencia las protestas contra el régimen causando decenas de muertes.
Al Sisi ha demostrado una y otra vez que no tiene intención de dar marcha atrás, y menos después de que la nueva Constitución se haya refrendado este mes con un porcentaje muy cercano al 100 por ciento de los votantes.
Las decisiones que debían tomarse en ese sentido ya se han tomado y parece natural que Al Sisi concurra a las presidenciales y las gane con un porcentaje similar al que se obtuvo en el referéndum constitucional.
El primer ministro egipcio dijo hace tres días que Al Sisi como presidente no será igual que Hosni Mubarak.
Sin embargo, lo que estamos viendo se parece mucho a lo que se vio durante las tres décadas en que Mubarak estuvo al frente del país.
La alternativa a Al Sisi son los Hermanos Musulmanes, como ocurrió en la época de Mubarak, de modo que un conflicto entre las dos partes se resolverá siempre a favor de quien detenta el poder real, o sea el ejército.
En los siete meses transcurridos desde el golpe de julio, la violencia armada contra el régimen ha sido muy limitada, y aunque el conjunto de los Hermanos Musulmanes fueron declarados en diciembre "organización terrorista", lo cierto es que estos no han parado de condenar los ataques y atentados que han tenido lugar.
El nivel de violencia en estos siete meses ha sido muy bajo y cabe preguntarse si a partir de ahora se incrementará.