Opinión

Un mundo rural. Un plan integral

Por Varios Autores

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Evitar que la historia de nuestras comarcas no quede sepultada para siempre bajo los escombros no es algo que les tocara hacer a nuestros antepasados porque ellos ya cumplieron con su misión de trabajar con la ilusión de mantener la vida de nuestros pueblos y prolongarla a sus descendientes. Tampoco será una responsabilidad que vaya a recaer sobre los que vengan después porque ellos ya no tendrán misión que cumplir si les dejamos nuestros pueblos definitivamente desaparecidos. La responsabilidad de que no se interrumpa para siempre la vida y la historia de nuestras comarcas nos incumbe a nosotros y sólo a nosotros, a los que vivimos ahora en esta tierra y a todos cuantos la quieren, aunque no vivan en ella. Y si nuestras comarcas se nos mueren a pesar de haber hecho lo indecible por evitarlo, la historia nos juzgará con respeto y como gentes dignas, aunque no hayamos podido evitar su ocaso; pero si se nos hunden sin haberlo intentado evitar por todos los medios, la historia nos juzgará severamente por nuestra abulia; nos juzgará como gentes que no quisieron estar a la altura de su deber cuando había que estarlo. (J.L.H.)