Opinión
El nuevo Aznar
Por Antonio Caballero
Las crisis económicas suelen traer consigo crisis políticas. A veces de gigantescas proporciones: guerras mundiales y cosas por el estilo. Pero cuando no llegan a tanto, tienen sin embargo el efecto de llevarse por delante los gobiernos instalados en los países democráticos, aquellos en donde la gente vota, como en las crecidas los ríos se llevan por delante las compuertas de las represas. Esas represas, y esas compuertas, son la esencia de la democracia. Donde no las hay, se pasa sin transición de la inundación a la sequía: se va saltando de dictadura en dictadura.
Así, esta crisis económica de ahora tendrá sin duda efectos catastróficos en los países propensos a las catástrofes. Pero en los otros, en los democráticamente avanzados, o civilizadamente domesticados, si es posible así llamarlos, sus efectos serán mucho más moderados, por supuesto. No es probable que haya cambios de régimen. Pero sí es casi inevitable que haya cambios de gobierno. Caerán los actualmente imperantes, y serán sustituídos por los de la oposición, sea esta cual sea en cada país individualmente considerado. Sin salirnos de Europa, es previsible que en Alemania gane la izquierda socialdemócrata, por muy socializante que haya sido a su manera el Gobierno de Angela Merkel. Y en Gran Bretaña, la derecha tory sustituirá a los laboristas, por descaradamente reaccionarios que hayan tratado de ser estos desde que se inventaron el New Labour. Y así sucesivamente. Con razón o sin ella, el electorado –donde lo hay– culpará de la crisis a quien la haya venido cabalgando. Los electores no son analistas de estructura, sino animales de coyuntura.
Esto quiere decir que en España el PSOE será tenido por culpable de la crisis económica, de modo que las elecciones las ganará el PP. Pero ¿cuál PP? El verdadero: el que sabe ganar elecciones. O sea, no el de Mariano Rajoy, sino el de José María Aznar. Porque Aznar vuelve. ¿No lo habían notado?