Opinión
Operación Triunfo
Por Espido Freire
-Actualizado a
Una de las canciones más bellas del melancólico y admirado Leonard Cohen es una versión de La complainte du Partisan, que a su vez ha sido interpretada a partir de su visión, medio inglesa, medio francesa, completamente canadiense, una docena de veces.
La canción original se escuchó por primera vez en 1943, en Londres, y fue escrita por Emmanuel d’Astier. Como muchas en esa época, hablaba de la necesidad desgarrada de la lucha, y muy especialmente, de la Resistencia en Francia, tan mínima entonces y tan mitificada a posteriori. Otra similar, Le Chant des Partisans, obtuvo tanto éxito que se convirtió en rival de La Marsellesa. Posee una bonita letra, por cierto, hablando de himnos.
Llama la atención el resurgimiento de los héroes del caos en los últimos meses, y la reivindicación abierta del guerrillero, el rebelde y el terrorista. Pienso, más en concreto, en la lucha dialéctica que Chávez ha iniciado a favor de las FARC, aunque podríamos abordar otros grupos similares, más cercanos, y que nos afectan de gravedad. Sin embargo, la defensa, nada verosímil, por un jefe de Estado de un grupo terrorista se convierte en algo poco usual, y difícilmente tolerable.
El terrorismo, los bandoleros y la justicia tomada por la propia mano sólo se comprenden, política y literariamente, en épocas en las que las dictaduras los convierten en un escape idealizado para la población. Entonces el balance de sus daños cuenta a favor. Como el doctor House y sus ácidas respuesta para los saturados médicos en momentos álgidos de epidemia de gripe. En las sociedades participativas, la rebeldía pierde violencia, y se convierte en el recordatorio constante de que la libertad individual es irrenunciable, y de que existen adolescentes en el mundo. Se versiona de manera simbólica, se centra en sexo, arte y actitud, justifica el éxito de programas en que cantantes jóvenes y distintos a todos triunfan por encima de lo esperable y lo establecido.
Armados, sobran los rebeldes. Hablando de lo cual, otro día lidiaré con la versión, absolutamente innecesaria, de Robin Hood que La Sexta ha comprado a la BBC.