Opinión
Papá Noel camaleónico
Por Varios Autores
ANUNCIOS ANIMADOS// FERRAN CALVET
El personaje de Santa Claus es una de esas creaciones colectivas que ha recibido multitud de influencias a lo largo de siglos. Pero estaremos todos de acuerdo en que su fama universal le debe mucho a la marca Coca-Cola, que a partir de 1930 lo convirtió en la estrella de sucesivas campañas publicitarias navideñas. Desde entonces pareció quedar fijado su arquetipo: un anciano bondadoso, corpulento y barbado, que, embutido en un traje rojo y blanco de gnomo, nos trae regalos en su trineo de renos.
Eso hasta que, hace unos años, a la compañía de telefonía entonces llamada Amena, no se le ocurrió otra cosa que vestirlo de verde loro. Ciertamente daba un poco de grima verlo de semejante tono corporativo, pero como se le respetaban el resto de atributos, nos tomamos la idea como un intento de llamar la atención y no le dimos más vueltas. Lo que ya no se puede aguantar es lo que este año han hecho con el pobre viejo los de la tónica Schweppes. Presentarlo como un quejica, amargado y envidioso que les tira dardos a los Reyes Magos va contra todo el espíritu del personaje sin llegar a tener gracia transgresora. Pero cambiarle otra vez el color y vestirlo de amarillo ya resulta, a todas luces, repetitivo. Así que, por favor, señores creativos: que en lo sucesivo no haya papanueles de color celeste y rosa para compresas Ausonia, castaño y dorado para bombones Ferrero Roché, y rayado arco-iris para los calzoncillos de D&G...Ya sería para vomitar de glamur.