Opinión
La paradoja del inseguro
Por Ciencias
LAS 30 Y UNA NOCHES // CARLO FRABETTI
* Escritor y matemático
Dos amigos están hablando de sus respectivas vidas amorosas: “¿Estás realmente enamorado de ella?”, pregunta uno.
“Creo que sí, pero no estoy del todo seguro”, contesta el otro.
“Si no estás seguro, es que no estás enamorado de verdad, –afirma el primero con convicción–. El verdadero amor es inequívoco, no deja lugar a dudas”.
“Pero en ese caso –replica el segundo–, yo no podría dudar, pues la duda misma equivaldría a una negación, y sin
embargo estoy dudando”.
Muchas personas estarían de acuerdo con la aseveración del primer amigo: el verdadero amor es inequívoco, no deja lugar a dudas. Pero, por otra parte, es muy normal dudar, en algún momento, de la autenticidad de los propios sentimientos
amorosos.
¿Equivale la duda a una negación cierta? De ser así, la supuesta duda se autoinvalidaría, pues, por definición, la duda es lo contrario de la certeza.