Opinión
Pasión por los uniformes
Por El Mapa Del Mundo
Frente a la homogeneización, la diferencia. Lo defendían las feministas en los setenta. Los cronistas políticos italianos aseguran que el multipartidismo extremo genera inestabilidad. Siguiendo este discurso, a medida que se acercaban las elecciones, las siglas se han ido reduciendo. La lógica de la cantidad (que fabrica mayorías) se impone a la de la cualidad (que promueve los matices). Ahora se presentan dos nuevos partidos mayoritarios: Por el centro-izquierda, el Partido Democrático de Veltroni; por el centro-derecha, el Pueblo de la Libertad (PDL), de Berlusconi. Se impone la moda política: partidos a la medida de los líderes y las necesidades del mercado electoral.
“La homogeneidad cede al respeto de la variedad y multiplicidad de la vida”, denunciaban las feministas italianas de los sesenta. Su lógica sigue en vigor: el bipartidismo es un uniforme que protege a los disparatados. El PD, por ejemplo, disuelve a Paola Binetti, senadora por la Margarita, miembro numerario del Opus Dei, famosa por sus reaccionarias opiniones sobre la homosexualidad y por su apoyo a la mortificación corporal. En el PDL tiene su sitio Sandra Lonardo, que, arrestada por tráfico de influencia en la salud pública, desencadenó la crisis y ahora se beneficiará de la inmunidad parlamentaria. Ambas formarán parte de las familias del partido; sus propuestas, amparadas por la privacidad del grupo, sólo se harán notar por la forma en que sus respectivas siglas abordarán los conflictos, como si fueran caseros.
Martha Zein