Opinión
Pelotas vascas
Por Juan Carlos Escudier
-Actualizado a
La irrupción a mazazo limpio de un vecino de Lazkao en una herriko taberna después de que una bomba de ETA hubiera destrozado su casa en el atentado contra la sede de los socialistas vascos ha generado una intensa corriente de simpatía por su acción, pero, sobre todo, por su testosterona, que podría ser declarada en breve la hormona de la hermandad entre vascos y españoles. “Olé sus cataplines, olé sus flores inguinales, olé por la enorme maza que colgaba entre las piernas del personaje en cuestión” escribía un tal Pedro de Hoyos en su blog de Periodista Digital. Como si de panes y peces se tratara, la pelota vasca se ha multiplicado por dos y el milagro ha sido recibido con estruendosos aplausos por parte de la concurrencia.
Dejando a un lado su proverbial corrección política, los opinadores se han mostrado muy comprensivos con este rapto de violencia porque, al parecer, la ley del talión, si se aplica en Euskadi, es muy humana y no un signo de barbarie. “Me parece un tío cojonudo”, afirmaba Luis del Olmo en Punto Radio antes de escuchar a su amigo Juan Morano, diputado del PP y pacifista convencido: “Yo comparto lo que hace este tío. Ya está bien. Llega un momento en el que la gente no soporta más. En vez de uno tendrían que haber ido 50 o 60”. Pero no se llamen a engaño con Morano. “No me gusta la violencia, no la tolero, la rechazo absolutamente”, añadió. Queda claro.
De nada sirvió que María Antonia Iglesias llamara a la cordura –sí, como lo leen– y a no alentar este tipo de acciones. “Estaría encantado de defenderle”, proclamaba Javier Nart, con su voz de barítono. “Aquí estamos ante la realidad de la vida. Un hombre al que le han reventado la casa y coge un mazo y va a por ese hatajo de cabrones. Y punto”. En definitiva, que después de pasarnos 30 años admirando la contención de la víctimas y su valor cívico, elogiamos ahora su santa ira.
Y si hace falta, hacemos una colecta, como pedía José María Calleja en Onda Cero: “A este hombre no sé si le van a poner alguna multa, pero mal haríamos si no convocáramos a todo el mundo a que este señor no pague ni un duro. Es una mínima revancha la que se ha tomado. Tenemos que decir que esto no se hace, pero tenemos que entender que se haga”.
A por ellos
¿Estamos ante un héroe? Algo así sugería ayer Cristina de la Hoz en La mirada crítica de Telecinco. “El valor de este ciudadano es la ruptura de esa ley del miedo y del silencio, esa especie de omertá que hay en esta zona del Goierri. En este sentido, es hasta cierto punto esperanzador que la gente empiece ya a romper con el riesgo que conlleva enfrentarse a una mafia”. A por ellos, oé.