Opinión
¿Perlas falsas o auténticas?
Por Manolo Saco
Con la perlas ocurre como con el Partido Popular: dependiendo de quien las lleve, crees que son falsas o verdaderas. La reina, en una recepción de palacio podría llevar con toda naturalidad un collar de perlas falsas, sin levantar sospechas del engaño. A nadie se le pasaría por la cabeza la posibilidad de que la garganta de su majestad se adornase con bisutería fina.
Mi chica, en cambio, si luciese en una fiesta de fin de año un collar de tres vueltas de perlas auténticas, tras haber empeñado en el banco mi riñón bueno, se vería obligada a la horterada impresentable de repetir durante toda la noche que el collar es de Cartier. Y aún así, nadie le creería.
Cuando Rajoy dice portar en su ideario una oferta de consenso sobre la política antiterrorista y el Estado de las Autonomías, cosa que nos vendría de perlas, muchos pensamos que es una oferta-trampa, falsa como la bisutería política a la que nos tiene acostumbrados. ¿Por qué será?