Opinión
Perversiones sexuales
Por Ciencias
SEXO EN EL NILO // JOSÉ MIGUEL PARRA
* Profesor de Historia de Egipto en la Universidad Complutense de Madrid
Basta con hacer una búsqueda somera en Internet para encontrar cientos de páginas dedicadas a las más peregrinas prácticas sexuales, antes llamadas perversiones y hoy consideradas meras manifestaciones de una particular sexualidad. Podemos suponer que, excepto en el caso de las que tengan que ver con ropas u objetos de látex, en el antiguo Egipto se practicaban tantas como hoy día. Sin embargo, ¿de cuántas tenemos algún tipo de documentación que nos permita confirmar su práctica? El sadismo y la sumisión son sin duda dos de las que aparecen con más facilidad. A pesar de la igualdad legal de la que gozaban las mujeres, los hombres eran quienes ocupaban cargos con poder, de modo que muy probablemente más de uno gozara haciendo sufrir a mujeres indefensas. Sobre todo porque resulta sospechoso el cuidado que ponen en negar este tipo de actos en sus autobiografías, donde proclaman que nunca abusaron de su posición.
Zoofilia y fetichismo
En cuanto a la sumisión, la presencia de sumisos de ambos sexos queda sugerida por algunos poemas amorosos. En uno de ellos una mujer se muestra más que deseosa de recibir cualquier golpe a cambio de estar con su amado y en otro, un hombre desea recibir una regañina de la mujer de sus sueños porque así se sentirá como un niño. El fetichismo también es mencionado y descrito. Sólo así puede explicarse el deseo de un amado de convertirse en la criada de la mujer de sus sueños durante un mes para estar en contacto con los vestidos que han tocado su cuerpo. Teniendo en cuenta que se trata de una sociedad agrícola, podemos dar por sentado la existencia de la zoofilia, practicada sobre todo por jóvenes varones al cargo de rebaños. Como vemos, toda una panoplia de vicios. Quién iba a sospecharlo.