Opinión
Piel oscura
Por Ciencias
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ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos.
En ocasiones me preguntan sobre el color de la piel de los representantes más antiguos de nuestra especie. Puesto que tanto las evidencias del registro fósil como la información de los estudios genéticos señalan al continente africano como la cuna de nuestra humanidad, tan sólo se debe aplicar la lógica para obtener una respuesta. Desde hace unos 250.000 años tenemos datos sobre la presencia de los primeros Homo sapiens en el Este de África, localizados en regiones subsaharianas. Las condiciones biogeográficas y climáticas eran entonces muy similares a las actuales.
La fuerte insolación de los territorios habitados por aquellos homininos nos obliga a pensar que los primeros Homo sapiens tenían la piel muy oscura. No debemos establecer necesariamente un paralelismo en el aspecto de aquellos homininos y el de cualquiera de las poblaciones subsaharianas actuales, pero su piel debería tener la protección necesaria para evitar las patologías que se producen por la exposición al ardiente sol de la regiones subtropicales y ecuatoriales.
Así que cuando nuestra especie salió de África y se extendió por Eurasia, se encontró con homininos (como los neandertales) que ya habían perdido la capacidad genética de producir la protección natural de la piel. Aquella pérdida no tuvo consecuencias para su supervivencia, dado el escaso grado de insolación en muchas regiones del hemisferio norte. Por el contrario, la piel clara fue una adaptación muy oportuna para aprovechar la luz solar, que permite sintetizar vitamina D, necesaria para el crecimiento. Con el paso del tiempo, las poblaciones de nuestra especie que ocuparon el hemisferio norte acabaron también por perder el color oscuro de su piel.
Pero se necesitan muchas generaciones para que se produzcan estas adaptaciones micro-evolutivas, que enriquecen la variabilidad de las especies. Por esa razón, los norteamericanos de origen africano todavía tienen la piel oscura y, aunque parezca que acabamos de despertar de un sueño, por primera vez Estados Unidos tendrá un presidente cuyo color de la piel sería muy similar al que nuestra especie tuvo en sus orígenes. Quizás sea un buen presagio.
Para el gobernador de California, Arnold A. Schwarzenegger, el elegante y delgaducho presidente electo Barack Obama es un “tirillas”. Pero creo que una gran mayoría de seres humanos preferimos que el responsable de la primera potencia mundial tenga un cerebro bien amueblado, con saludable materia gris, en lugar de un cuerpo musculoso recubierto de piel sonrosada, dispuesto a pisotear a todo el que se ponga en el camino de sus intereses.