Opinión
Las posturas
Por Ciencias
SEXO EN EL NILO // JOSÉ MIGUEL PARRA
* Profesor de Historia de Egipto en la Universidad Complutense de Madrid
A algún observador extraterreno que estudiara a la moderna sociedad occidental no le costaría ningún trabajo averiguar cuáles son nuestras posturas favoritas –al menos, las más utilizadas– para practicar sexo. En realidad, incluso podría encontrar algunas que ni siquiera habría podido considerar anatómicamente probables. En cambio, cuando nosotros intentamos hacer lo propio en el antiguo Egipto, nos encontramos con una tremenda escasez de información, aunque algo hay. Es curioso, pero en esto de las posturas sexuales parece que los textos funerarios egipcios coincidían con las recomendaciones de la Iglesia. Cuando Isis se describe fornicando con la momia de su esposo Osiris para poder engendrar a su hijo Horus, dice de sí misma que “ocupó el puesto del hombre”; es decir, encima de su pareja sexual. En Los textos de los ataúdes comentan que “la mujer tendrá placer debajo de él cada vez que copule”.
Frente a frente, ‘a tergo’...
Aquella no fue la única postura practicada por los egipcios. Los pocos grafitos pornográficos que conservamos en ostraca nos presentan la penetración a tergo como una de las más practicadas, si no la favorita de todos. Resulta imposible saber si esta penetración a lo perrito era por vía anal o vaginal, pero en una sociedad sin preservativos la primera tenía una ventaja: ¡impedir los embarazos no deseados! También parece que los egipcios gustaban de practicar el sexo de un modo que a la larga puede resultar cansado, porque muchas imágenes nos muestran a la pareja fornicando de pie. En ocasiones están frente a frente, dándole algo de picante a la postura del misionero, y en ocasiones ella se inclina mientras es poseída desde atrás. Quizá más que la variedad lo que buscaban era evitar un terreno infestado de serpientes y escorpiones.