Opinión
El problema no es sólo de disciplina
Por Marco Schwartz
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El acuerdo alcanzado ayer por los ministros de Economía de la UE para endurecer el Pacto de Estabilidad e imponer sanciones a los países que lo incumplan merece al menos dos consideraciones, a la espera de que se conozcan más detalles sobre la iniciativa. La primera es que, si prácticamente todos los países de la UE vulneran hoy el pacto –contención del déficit y la deuda pública por debajo del 3% y el 60% del PIB, respectivamente–, es por culpa de la crisis financiera internacional, que los ha empujado a destinar ingentes fondos públicos para salvar bancos, estimular la economía y aumentar sus dotaciones para la protección social. En vez de abrir una gran reflexión sobre el modelo económico que ha provocado semejante terremoto, los líderes políticos envían el mensaje enérgico, pero pobre en el fondo, de que el mayor problema que afronta la economía europea es de disciplina presupuestaria.
Por otra parte, muchos ciudadanos podrían preguntarse, con razón, por qué los dirigentes políticos no establecen, con respecto a los derechos sociales garantizados por sus constituciones, la misma exigencia de cumplimiento que pretenden fijar para unos techos presupuestarios cuyo fundamento puede ser discutido.
El acuerdo de ayer fue la condición impuesta por Alemania para participar en el rescate de Grecia y en el recién creado fondo de estabilización de 750.000 millones de euros. Alemania (gran tenedor de deuda griega) ha velado por sus intereses financieros. La duda es si se están defendiendo con el mismo celo los intereses de los ciudadanos europeos.