Opinión
Reino protista
Por Espido Freire
Durante estos días convulsos, en los que el desequilibrio en Europa del Este se ha compensado con el desequilibrio en Cuba, como si una ley fractalista se hubiera puesto súbitamente en marcha, he retomado varios libros que intentan explicar, eternamente desfasados por los acontecimientos, la herencia territorial yugoslava. El más divertido de ellos, el más chocante, también lo publicó el año pasado la periodista Emma Hartley. En Did David Hasselhoff End the Cold War?, un ensayo compuesto por cincuenta artículos breves, reflexionaba acerca de las peculiaridades de una Europa tan peculiar como desconocida, en la que el país más peligroso era, sin duda, Albania.
Hartley intentaba acercar el concepto de europeidad a sus compatriotas ingleses, y abordaba el conflicto de Gibraltar con la misma asepsia con la que hablaba de la sorprendente abundancia de armas de fuego en Suiza. Desde su insularidad, las reacciones británicas ante el ensayo debieron ser de un incrédulo paternalismo: no es de extrañar. Al optimismo inicial, y más allá de las convergencias económicas, Europa continúa sin ser una realidad palpable para la mayor parte de sus habitantes. Un fracaso conceptual. Como si fueran organismos protistas, los europeos se enclavan donde les conviene, cuando les conviene, y continúan manejando tópicos para clasificar a sus vecinos. Sin una historia común, y a la espera de una lingua franca, son las anécdotas generacionales, las modas musicales y culturales las que hasta ahora han fraguado lazos comunes.
De ahí el acierto a la hora de incluir un ídolo tan casposo, y tan reconocible, como David Hasselhoff, en el título. Se ve que el angelico se quejó en su momento de no haber recibido el homenaje que merecía por su contribución a la caída del muro de Berlín: una de sus canciones había sido un gran hit durante los meses primeros de la reunificación alemana. Era el tiempo en el que quien podía se anotaba puntos: ahora, con esa tarea en manos de los políticos, ya no hay méritos, sólo quejas.