Opinión
Una relación propiciada por las circunstancias
Por Vicente Clavero
-Actualizado a
Seis años largos ha estado rondándola y ahora, por fin, JOSÉ ANTONIO CASTRO ha logrado establecer relaciones formales con NH. La mayor cadena hotelera de España siempre le había sido esquiva porque sus gestores sabían que el dueño de Hesperia iba a lo que iba. Pero se ve que el rigor de la crisis, como la política, hace extraños compañeros de cama.
Hesperia, que posee un 25% del capital de NH, estará representada en su consejo de administración. Aunque no con los tres asientos que Castro reclamaba, sino con uno solo. El puesto lo va a ocupar JAVIER ILLA, consejero delegado de Hesperia y viejo conocido de la casa, para la que trabajó durante la friolera de 14 años.
El acuerdo, comunicado de manera oficial a la Comisión Nacional del Mercado de Valores esta misma semana, incluye la compra por NH de la sociedad que gestiona los 51 hoteles de Hesperia. La propiedad de las cadenas, sin embargo, seguirá estando separada. De esta forma, NH consolida su liderazgo con un total de 400 establecimientos en todo el mundo frente a los 300 que, en números redondos, se encuentran bajo la órbita de Sol Meliá.
La alianza se produce en un momento de tribulación para los dos grupos, debido a la caída de la demanda en todo el sector turístico. Entre enero y septiembre de 2009, NH tuvo unas pérdidas de más de 65 millones, mientras que durante el mismo periodo del año anterior había ganado casi 16. Hesperia entró en números rojos en 2007 por la necesidad de provisionar la depreciación de su inversión en NH, muy castigada en Bolsa, y desde entonces no levanta cabeza.
El hecho de que la gestión de los hoteles vaya a ser conjunta en el futuro contradice uno de los argumentos que se han esgrimido con más insistencia cada vez que alguien ponía sobre la mesa la posibilidad de una fusión. Los respectivos modelos de negocio, durante mucho tiempo considerados incompatibles por NH, de la noche a la mañana han pasado a ser “complementarios”.
Blidanje fuera
Como parte del acuerdo, NH levantará el blindaje de que se dotó en 2003, cuando fue objeto de una opa hostil que no logró su propósito pero sirvió para que Hesperia empezara a amasar la participación que ahora tiene y se convirtiera en su primer accionista. Entonces los derechos políticos fueron limitados al 10%, porcentaje que ahora va a duplicarse, y el quorum necesario para modificar en el futuro este apartado de los estatutos bajará del 75 al 51%.
Competidores y amigos
Los grandes muñidores de la operación han sido GABRIELE BURGIO, presidente de NH, y Javier Illa, que mantienen una buena relación personal desde hace tiempo. Sin embargo, en 2003, ellos mismos no fueron capaces de llegar a un entendimiento que evitara la opa. En aquel momento, además de los modelos de negocio, se presentó como un escollo insalvable la diferencia en la valoración de los activos, que esta vez se han dejado al margen de la negociación.
Menos reticencias
La verdadera razón de fondo del rechazo a Hesperia residía en la desconfianza que las intenciones de Castro despertaban en Burgio y su equipo. Si llegan a plegarse a ellas, aquél podría haberse hecho con el control de NH por algo más de 200 millones de euros, aprovechando la dispersión de la propiedad. Ahora, según todos los indicios, los recelos se han atenuado lo suficiente para que ambas partes hayan decidido transitar por la crisis de la mano.