Opinión
Un revulsivo para el sector aéreo
Por Vicente Clavero
-Actualizado a
El acuerdo de cielos abiertos, vigente desde la pasada primavera, está poniendo patas arriba la relación de fuerzas dentro de la aviación comercial. Gracias a él, las aerolíneas europeas pueden volar a Estados Unidos desde cualquier ciudad y no sólo desde sus respectivos países, como ocurría antes.
La gran perjudicada del nuevo statu quo es British Airways, ya que, por su privilegiada posición geográfica, Heathrow concentra el 40% de ese tráfico. Tan apetitoso pastel tendrán que compartirlo ahora más comensales, con los inconvenientes que la competencia lleva habitualmente aparejados.
Para hacerles frente, British Airways anda en negociaciones con American Airlines, que era la mayor compañía del mundo hasta que Delta y Northwest se fusionaron hace unos meses. El principal escollo que deben superar estriba en las autoridades antimonopolio de Estados Unidos, cuyo visto bueno es imprescindible.
British Airways y American Airlines son promotores de la alianza Oneworld, que mueve 320 millones de pasajeros al año y a la que también pertenece Iberia. De ahí que, como tercera pata de la operación, se cite a la compañía española de bandera.
Iberia aportaría un valor nada desdeñable: su liderazgo en las rutas entre Europa y América Latina, de las que absorbe un 20%. Sin embargo, de momento, prefiere mantenerse a la expectativa, dadas las estrechas relaciones que ya tiene por separado con las otras dos líneas aéreas.
British Airways es su socio industrial, aunque nunca ha desempeñado este papel a fondo. Con American Airlines selló en julio de 2007 un pacto de colaboración que está en vías de revisión para cumplir las exigencias de los reguladores americanos.
Iberia, de todas formas, no puede dormirse en los laureles mientras sus grandes rivales europeos aprovechan el tiempo. Air France-KLM ha unido sus vuelos con los de Delta y Nortwest, y United y US Airways están intentando hacer lo propio con Lufthansa.
El endurecimiento de las condiciones de explotación, por culpa del encarecimiento del petróleo, obliga además a tomar decisiones urgentes. Iberia se ha replegado en el mercado doméstico ante el acoso de las aerolíneas de bajo coste, y ahora tiene la oportunidad de ampliar su negocio fuera.