Opinión
Salafistas en Egipto
Por Eugenio García Gascón
Los dirigentes del partido salafista Al Nur (la luz) han pedido a sus millones de seguidores que voten a favor de la reforma constitucional.
En las elecciones de 2011-12, Al Nur obtuvo siete millones y medio de votos, casi el 28 por ciento del total de papeletas depositadas en las urnas.
Fue una sorpresa para casi todo el mundo y es posible que en las elecciones parlamentarias que se celebrarán próximamente esta formación experimente una caída considerable.
Al Nur se fundó poco después de la revolución del 25 de enero de 2011 que depuso a Hosni Mubarak, y la trayectoria política del partido no deja lugar a dudas.
Inmediatamente después de la revolución apoyó al general Hussein Tantawi, el hombre fuerte del régimen de transición. Después de las elecciones presidenciales apoyó al presidente islamista Mohammed Morsi, de los Hermanos Musulmanes, y tras el golpe del 30 de junio de 2013 que depuso a Morsi apoyó al régimen del general Al Sisi.
En otras palabras, Al Nur siempre ha respaldado a las autoridades del momento, con independencia de que hubieran sido elegidas democráticamente o hubieran tomado el poder por la fuerza, y con independencia de que fueran islamistas o antiislamistas.
¿Quiere esto decir que los salafistas carecen de un ideario político propio? En parte sí y en parte no.
El salafismo a menudo ha sido definido como una corriente apolítica. Los salafistas deben imitar en todo los posible la vida del profeta Mahoma y sus compañeros, y aceptar en cada momento a sus dirigentes siempre que sean musulmanes.
Eso es lo que los distingue del islamismo político que en Egipto encarnan los Hermanos Musulmanes. El islamismo político es el que temen los dirigentes de los países sunníes del Golfo Pérsico.
El islamismo salafista viene a ser (con excepción del salafismo yihadista, que cuenta con escasos seguidores pero muy ruidosos) un islamismo que no se mete con nadie, de ahí que Al Sisi no se incomodara con los salafistas tras el golpe de junio, ni que los salafistas se incomodaran con el general.
De hecho, los salafistas se han prestado sin problemas al paripé de la nueva Constitución y han pedido el voto a favor mientras que los Hermanos Musulmanes han anunciado el boicot.
Lejos en el tiempo queda su estrecha alianza con los Hermanos Musulmanes durante los trabajos preparatorios para la Constitución islamista de 2012, aunque no debería dudarse de que si la tortilla volviera a dar la vuelta en Egipto, Al Nur volvería a respaldar a los Hermanos Musulmanes.