Opinión
Secreto de estado
Por Eugenio García Gascón
En la última entrada hablábamos del expolio que están sufriendo decenas de millares de beduinos del sur del Neguev, que pronto van a ser expulsados de sus hogares, de una zona reducida del desierto a la que fueron confinados tras el establecimiento de Israel en 1948.
Pues bien, el diario Haaretz informó ayer en su portada que los planes para la expulsión constituyen un secreto de estado.
El estado ha advertido a las empresas y a los ingenieros que trabajan en la planificación de las nuevas comunidades que se levantarán en el Neguev para los beduinos que se arriesgan a duras sanciones si hacen públicos los planes.
"Los planificadores e ingenieros que han trabajado para el estado previamente dicen que nunca habían encontrado tales demandas en una contrata", indica el periódico de Tel Aviv.
Los grupos (muy pequeños) israelíes que defienden a los beduinos señalan que esta actitud indica "que el gobierno tiene planes secretos para los beduinos y los está tratando como si fueran enemigos del estado".
Los beduinos convocaron ayer una huelga para protestar, así como una manifestación en Bersheba, pero los planes ya están muy avanzados y nadie confía en detenerlos. Justamente estos días la Kneset está tramitando la ley que legalizará la expulsión de unos 40.000 beduinos.
Las empresas israelíes que han firmado las contratas con el estado también se han comprometido por escrito a "guardar la información profesional y los secretos (derivados de las contratas)... No hacerlo constituye una violación de la cláusula 7 del código penal", según los documentos que se han firmado. Entre otras cosas, los ingenieros se arriesgan, según la cláusula 7, a ser acusados de "traición y espionaje".
Las empresas y los ingenieros han dicho a Haaretz que en el pasado nunca habían visto nada semejante, es decir que el estado nunca había recurrido a la cláusula 7 del código penal, excepto en obras relacionadas con instalaciones militares.
Shahda Ibn Bari, un activista beduino, se pregunta qué tiene que esconder el gobierno en este asunto para calificarlo de "secreto de estado".
Se estima que con la expulsión de 40.000 beduinos el estado se apropiará de 700.000 dunams (un dunam son mil metros cuadrados) de las tierras que han pertenecido a esta comunidad desde tiempo inmemorial.