Opinión
Siria y el legado de los neocón
Por Eugenio García Gascón
Dicen que la historia nunca se repite, que son los historiadores los que se repiten. Ojalá sea cierto, pero viendo los sucesos en Siria y la actitud que han adoptado los Estados Unidos, uno se pregunta si no estamos ante un déjà vu similar a la invasión "aliada" de Iraq que tantos males ha traído a ese país en nombre de la "democracia", por no mencionar el caso de Afganistán.
En Iraq fueron los voraces y ambicioos neoconservadores, unos políticos idealistas de salón y sin los pies en la tierra, los que trajeron la tragedia. Es difícil evaluar en su conjunto, y aun más en sus detalles, el enorme daño que causaron y causan aquellos visionarios que acabaron con la dictadura de Saddam Hussein.
Muchos años después de abierta la caja de Pandora, Iraq sigue tomado por el caos y por las fuerzas del mal, un concepto irónicamente tan querido para los neoconservadores, con millones de refugiados y desplazados y centenares de miles de civiles muertos.
Pero es chocante y triste ver que la administración Obama no ha aprendido la lección. Washington sigue empecinado en acabar con el régimen del presidente Bashar al Asad al coste que sea y por lo que se está viendo no ha ideado ningún plan B para el caso de que se desmorone el régimen y entren en acción las auténticas fuerzas del mal.
La administración Obama está tropezando en la misma piedra que lo hizo la administración de Bush hijo. Bush padre, más listo y pragmático, consiguió, mediante el uso simultáneo de la fuerza y la diplomacia, incorporar a Siria a la coalición aliada de la primera guerra del golfo contra Iraq. A cambio, el lúcido Bush padre inició en 1991 un prometedor proceso de paz que luego sus sucesores, entregados en cuerpo y alma a Israel, no supieron culminar.
Es lamentable que Obama no haya reanudado el camino de Bush padre y haya preferido continuar por la senda de los dañinos y visionarios neoconservadores.