Opinión
Siria no es Nueva York
Por Eugenio García Gascón
Mientras 45 estados y organizaciones internacionales participan en la Conferencia de Ginebra 2 que arrancó el miércoles en Suiza, los datos crudos que se originan en Siria no pueden ser más dramáticos.
Trescientas personas se ven obligadas a abandonar sus casas cada hora que pasa y 6.000 personas mueren cada mes en todo el país como consecuencia de la guerra, por señalar tan solo dos indicadores.
En la víspera del inicio de la Conferencia salieron a la luz millares de fotografías espeluznantes de la represión gubernamental, fotografías de las que inmediatamente se hicieron eco los medios occidentales.
Muy pocos cuestionaron la autenticidad de las imágenes de una "investigación" que fue encargada por Catar, un país metido hasta el cuello en la lucha contra el régimen del presidente Bashar al Assad.
En cualquier caso, no cabe duda de que el régimen ha cometido y comete excesos, de la misma manera que los rebeldes los cometen.
Pero esta es una guerra en la que la información vale tanto como la desinformación, como lo demuestra la reciente fotografía que difundió la oposición y que mostraba a un niño sirio durmiendo entre las tumbas de sus padres.
Luego resultó que la fotografía fue hecha en Arabia Saudí y que el niño era saudí y que los padres del niño están vivos y que las supuestas tumbas no eran tales. El fotógrafo simplemente estaba buscando una imagen artística y luego se enteró de que la fotografía estaba dando la vuelta al mundo y se atribuía deliberadamente a la guerra de Siria, sin que el fotógrafo tuviera nada que ver con el conflicto.
En la apertura de la Conferencia el ministro de Exteriores sirio, Walid Moallem, denunció a los países que "inundan los medios de información internacionales con mentiras". Son justamente los mismos países que no tienen escrúpulos en aliarse con los yihadistas de Al Qaeda para "salvar" a Siria.
La alocución de Moallem fue criticada por el secretario general de la ONU. En cambio, Ban Ki-moon no consideró oportuno criticar a la oposición. Moallem recordó a Ban Ki-moon que él vive en Nueva York y que Nueva York es muy diferente a Siria.
Ban Ki-moon ciertamente reside en Nueva York, al margen de lo que sucede en Oriente Próximo. Y no sabe o no quiere saber que Siria es muy distinta de Nueva York, como lo son Afganistán o Irak.
Los estrategas neocón norteamericanos y europeos tampoco tienen idea de que Nueva York es muy distinta a Siria, Afganistán o Irak. Ellos quieren exportar la democracia a la región al coste que sea ignorando que la realidad de allí es muy distinta a la de Nueva York.
O tal vez sí que lo saben, y están obrando de manera deliberada.