Opinión
Soluciones Parciales
Por Ciencias
-Actualizado a
El juego de la ciencia// Carlo Frabetti
Tendemos a olvidarnos (sobre todo los matemáticos) de que los números también son signos y palabras, y por lo tanto no solo tienen un significado, sino también un significante, una forma gráfica y fónica. Cuando vemos un 7, rara vez pensamos en la palabra “siete”, aunque la pronunciemos mentalmente, y por eso cuesta darse cuenta de que en la serie 5, 4, 2, 9, 8, 6, 7... los dígitos están dispuestos por orden alfabético. El siguiente número de la serie sería, por tanto, el 3, y el último (pues en este caso se trata de una serie finita) el 1; para completarla, cabría poner el 0 en primer lugar. ¿Cuál es su parentesco con la serie 2, 10, 12, 16, 17, 18, 19...? Que en este caso también hemos de desviar la atención (pensamiento lateral) del significado al significante para darnos cuenta de que es la lista de los números que empiezan por “d”; por lo tanto, el siguiente será el 200. Pero los siete primeros números de la lista de los que empiezan por “d” coinciden con los de la lista de los que contienen una “d”, por lo que el siguiente también podría ser el 22.
¿Por qué mi pluriempleo y mi bilingüismo me facilitaron la resolución del problema? Porque el “ojo literario” me impidió olvidarme de que los números son palabras, a la vez que el “ojo matemático” me reveló la ausencia de pautas numéricas propiamente dichas. Y mi bilingüismo realzó la recurrencia de la “d” en la serie, que sería la misma en italiano. En cuanto a la serie 11, 12, 13, 14, 15, 21, 23..., su similitud con la de los números que empiezan por “d” es meramente formal: en este caso la consecutividad de los cinco primeros términos se debe a una razón totalmente distinta, pues estamos ante las notaciones del número 11 en base 10, 9, 8, 7, 6, 5 y 4 respectivamente; los siguientes términos de la serie son, por tanto, 102 (11 en base 3) y 1011 (11 en base 2). El parentesco con las otras dos series estriba en el hecho de que también en este caso hemos de fijarnos en la notación más que en el valor numérico.
¿Y qué tiene que ver con todo esto el problema de los tres sombreros blancos y los dos sombreros negros planteado en La criba de Maquiavelo ? Tiene mucho que ver, pero se nos acaba el tiempo, es decir, el espacio, y habrá que dejar esta interesante cuestión para el blog. Lo cual le confiere al título todo su sentido: en el juego de la ciencia, las soluciones nunca son totales y definitivas, y cada una de ellas nos lleva a plantearnos nuevos problemas.