Opinión
Sonría, está siendo grabado
Por Jordi Calvo Rufanges
-Actualizado a
No son solo las cámaras de vigilancia las que controlan nuestros pasos, que nos pueden llegar a filmar centenares de veces por día. Sino otros métodos más sutiles, que hasta nos divierten. Debemos ser conscientes que cada vez que usamos internet, la IP de nuestro ordenador queda registrada en algún lugar como que ha accedido a tal o cual página. Las redes sociales cibernéticas, como el famoso facebook, son sospechosos de ser un invento de la CIA o de algún otro servicio de inteligencia. Lo sea a no, ya es usado por las empresas para saber más de sus posibles candidatos. ¡Ay de quien se deje fotografiar una noche de juerga! Pero esto no es todo. Todas nuestras compras quedan registradas, siempre que las hagamos con tarjeta. Los cajeros que tanto abundan en este país, informan de donde sacamos dinero en cada momento o de donde recargamos el móvil, que no necesita para ser pinchado más que capten la onda por donde viaja nuestra voz, que dudo que sea complicado. Los satélites, creados desde la perspectiva militar, como internet, nos miran sin que seamos conscientes. ¿Hasta dónde llegará este control? Me temo que dejarán que nos acostumbremos tanto a las nuevas tecnologías y a ser observados que conseguirán volver a imponer la autocensura y autorepresión que en otros tiempos era monopolio de la religión, -que todavía se encuentra presente en nuestra fuero más interno, aunque llevemos saliendo del armario varias generaciones. Solo se me ocurren dos cosas, o dejar de comunicarme a distancia y andar con pasamontañas (lo que llamaría todavía más la atención) o seguir saliendo del armario del miedo, a ver si los que nos tienen que controlar, que son como tú y como yo, aunque engañados algunos y con la soga al cuello otros, se ponen de nuestra parte y hacen la vista gorda.