Opinión
Tercer grado a Zapatero
Por Javier Vizcaíno
Si ya tenía acreditadas sus dotes de gran entrevistador, el director de Hoy por hoy se reveló ayer como un eficiente inquisidor. “Poderoso es usted, que es presidente del Gobierno”, le hizo saber casi de saque, y a partir de ahí no hubo tregua para el inquilino de Moncloa. Ni siquiera cuando salió a relucir el asunto Gürtel pudo decir el leonés que se alegraba de que le hicieran esa pregunta, porque lo que le espetó Francino en ese punto fue: “Usted hace años, como militante socialista, cuando estalló el escándalo Filesa, ¿qué sintió? ¿Sintió vergüenza?”
Y cuando el reo estaba lo suficientemente reblandecido, llegó el momento de pedir cuentas: “Lo de 'los dos editoriales y las tres tertulias', ¿iba por nosotros?”, interpeló el comunicador. “No... O sea, sí”, terminó admitiendo Zapatero. El resto ya se lo hemos resumido al principio.
Millás se desmarca
Otro apunte del asedio con Prisa y sin pausa a Moncloa: ¿Una deserción? ¿Una disidencia? Vean cómo comenzaba el gran Juan José Millás su última columna en El País: “Tropecé en la calle con un amigo de izquierdas. ¡Voy corriendo a la cacería!, dijo invitándome a seguirle. ¿A qué cacería?, pregunté. A la de ZP, coño, vamos a darle una lección”.
¿Que de ahí no se puede extraer ninguna conclusión? A ver qué les parece el final: “Como yo no había recogido ninguna piedra, me preguntaron si era un estómago agradecido y dije que no, que no me había dado nada, pero no me creyeron. Escapé aterrado por un callejón, llegué a casa jadeando, cerré las puertas y las ventanas y hasta hoy. Joder, que no me atrevo a salir sin piedras por miedo a parecer un flojo”. Más claro...