Opinión
Todos al suelo, que vienen a salvarnos
Por Manolo Saco
El asesinato del empresario vasco Ignacio Uría a manos de ETA es toda una metáfora de la degradación intelectual y la sinrazón de la banda terrorista. La empresa de la que era socio la víctima forma parte del entramado empresarial que está construyendo el tren de alta velocidad en Euskadi, uno de los símbolos del progreso y el elemento vertebrador por excelencia para la comunicación entre territorios. El ultra nacionalismo paleto de boina calada hasta los ojos y las orejas, para no ver ni oír, ha tomado por peligroso enemigo cualquier iniciativa que favorezca el intercambio de culturas. En su lógica putrefacta, las autovías y los ferrocarriles de alta velocidad son elementos contaminantes de su civilización, la vía de entrada de un virus muy peligroso llamado libertad de pensamiento.
El atentado es también, como digo, una metáfora de su corazón mafioso. La empresa de la que era socio Uría se negaba a pagar el “impuesto revolucionario”, un canon mediante el cual uno compra protección del delincuente que te extorsiona. Como los gorrillas de los aparcamientos de Sevilla. ¡Qué sueño revolucionario, qué romanticismo encierra su lucha: utilizar los métodos mafiosos en su camino seguro hacia el paraíso de las cavernas!
Y si algo distingue al entorno de ETA es su capacidad para el sarcasmo. Dos horas después del atentado oía por la radio que el alcalde de Azpeitia, de ANV, se había presentado en el “escenario de los hechos”, es decir, en el lugar del crimen. Porque supongo que eso es lo que tienen que hacer los alcaldes, interesarse por la salud de sus administrados, máxime si han sido abatidos en un atentado terrorista. Los telediarios no han recogido ninguna imagen de este encuentro, pero yo me preguntaba: ¿con qué cara se habrá presentado: compungida, de coña, de matón? ¿Qué habrá hecho un tipo así ante la contemplación del cadáver? ¿Habrá ido para comprobar que la víctima estaba “suficientemente” muerta? ¿Cuáles habrán sido sus primeras palabras a los que estaban intentando auxiliar a Uría? ¿Serían palabras de ánimo o de condolencia? ¿O la famosa frase de “ya veis lo que os puede pasar si no os rendís”?
Ahora EA cae del guindo y decide romper con ANV el pacto que hizo posible que la marca blanca de la banda terrorista, que ni siquiera hoy ha condenado el atentado, gobierne en el ayuntamiento de Azpeitia. A buenas horas. Espero que respondan por esto en las próximas elecciones.
----------------------------------------------------------------
Primera meditación para hoy:
Y, caprichos del destino, quiso la mala suerte que apenas unas horas antes del atentado, Esperanza Aguirre utilizase a una de las víctimas de ETA para llevar adelante su política de acoso a su jefe Mariano Rajoy. La presidenta madrileña rendía homenaje a la Constitución en un acto en un distrito de Madrid, con Ortega Lara como estrella invitada, el funcionario secuestrado por ETA durante más de 500 días. ¿Qué hacía allí Ortega Lara si hace meses que abandonó la militancia en el PP para alinearse con María San Gil, en abierta discrepancia con Mariano Rajoy? ¿Hay que leerlo como un pulso de Esperanza Aguirre a Mariano Rajoy? ¿Es la guerra?
Definitivamente Esperanza es gafe. Se le caen los helicópteros, sus visitas institucionales acaban en atentado, y cuando vuelve a utilizar impúdicamente la lucha antiterrorista en su discurso político, ETA vuelve a matar.
--------------------------------------------------------------------
Segunda meditación para hoy:
Esos aplausos de los militantes del PP, cuando Mariano Rajoy lee la noticia del atentado, creo que merecen una explicación urgente. Me niego a pensar que son tan miserables.