Opinión
Travestismo animal
Por Ciencias
ZOOLOGÍA PLAYERA // AMBROSIO GARCÍA LEAL
*Biólogo e investigador de la sexualidad humana
Las playas nudistas son un escenario inmejorable para el ejercicio de la zoología humana de campo, así que, movido por un interés científico, decido dar un garbeo por la playa de la Mar Bella, lugar de cita preferente del naturismo crápula barcelonés. Enseguida mis ojos se detienen en una escultural mulata que de cara al mar se deja mojar los pies por las olas. En estas se da la vuelta y, para sorpresa mía, compruebo que la mulata luce un ostentoso pene que desmiente la feminidad del contexto. Pero, para más sorpresa, mi percepción no cambia: sigo viendo una mujer, una mujer con pene, no un fulano con tetas. La lección es que, en el reconocimiento del otro sexo, los caracteres secundarios son el factor primario.
Conducta femenina
Puede que esto explique por qué los machos de otras especies se dejan engañar con tanta facilidad por rivales que se hacen pasar por hembras. Se han descrito machos afeminados en una amplia diversidad de especies: insectos, cefalópodos, peces, serpientes e incluso mamíferos como el elefante marino o el carnero de las Rocosas. Adoptar una apariencia y/o conducta femenina es una táctica a la que recurren algunos machos para acceder a las hembras auténticas sin que los machos dominantes se percaten de la presencia de un rival, eludiendo así un enfrentamiento en el que tendrían todas las de perder. Es tentador esgrimir estos ejemplos de travestismo para naturalizar la transexualidad humana. Pero sería una insensatez pensar que lo que pretenden los travestidos y transexuales es colarse en los vestuarios femeninos para seducir a las mujeres de otros. La transexualidad humana en sus diversas gradaciones, desde el simple travestismo hasta el cambio de sexo, no tiene nada que ver con la competencia masculina por los apareamientos.