Opinión
Tres españoles en Chicago
Por Ciencias
ORÍGENES // JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
* Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana (Burgos)
Durante los días 12 al 16 de febrero ha tenido lugar en Chicago la Reunión Anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS Anual Meeting), que abarca todas las disciplinas y ámbitos científicos. Por curiosidad repasé con cuidado la lista de participantes. La mayoría eran norteamericanos, como parece lógico en una reunión de interés nacional en EEUU. Allí nos encontrábamos únicamente tres españoles. Me acompañaban una de las más destacadas jóvenes figuras del equipo investigador de Atapuerca, la doctora María Martinón-Torres, y nuestra querida especie Homo antecessor (si se me permite este pequeño guiño patriótico). Los tres, invitados por la Fundación Wenner Gren.
Viajamos a EEUU con el objetivo de presentar en persona a nuestros colegas los últimos hallazgos realizados en el yacimiento de la cueva de la Sima del Elefante, que fueron portada de la revista Nature en marzo de 2008. Los restos fósiles humanos de este yacimiento de la Sierra de Atapuerca, con una antigüedad de 1,3 millones de años, representan por el momento la evidencia más antigua de la población de Europa occidental. Pero, sobre todo, nuestra intención era defender la identidad y validez de la especie Homo antecessor, a la que hemos atribuido los restos de la Sima del Elefante. Curiosa misión la nuestra, cuando esta especie oficialmente forma parte del árbol filogenético de una gran mayoría de paleoantropólogos, casi 12 años años después de su nacimiento.
Sin embargo, nos habían llamado la atención los comentarios de un colega anónimo, en su revisión de nuestro último trabajo enviado hace pocos meses a una revista científica especializada en evolución humana. Cuando se publique este artículo, nuestros colegas conocerán la nueva hipótesis que proponemos sobre el primer poblamiento de Europa. Aquellos humanos ocuparon nuestro continente hace tal vez más de un millón y medio de años, como consecuencia de la primera o de una de las primeras expansiones demográficas del género Homo fuera de África. El modelo que presentamos incluye una de las conclusiones de aquel artículo de Nature, en la que sugerimos un evento de especiación (la formación de una nueva especie de hominino) en el extremo más occidental del continente eurasiático. Esa especie no sería otra que Homo antecessor, nombrada y definida en 1997 en la revista Science, a partir de los hallazgos realizados en el yacimiento de la cueva de la Gran Dolina, apenas a 200 metros de distancia de la Sima del Elefante.
Pero resulta que, según nuestro revisor anónimo, en América (EEUU) muchos no creen en la validez de esta especie. Esto no resulta nada nuevo, cuando se cuestionan casi todas las especies fósiles de Homo. Lo interesante es que, con gran probabilidad, la mayoría de los no creyentes no sólo no han visto los fósiles de Atapuerca, sino que son incapaces de localizar en el mapa la Península Ibérica.