Opinión
La tumba de ET
Por Ciencias
CIENCIA DE PEGA // MIGUEL ÁNGEL SABADEL
El 19 de abril de 1897 el periódico Dallas Morning News publicaba la siguiente noticia de un redactor a tiempo parcial del periódico, E. E. Haydon: “Alrededor de las 6 de esta mañana, los madrugadores de la tejana ciudad de Aurora se sorprendieron por la aparición repentina de una nave voladora que había estado sobrevolando la zona. Viajaba hacia el norte y mucho más cerca del suelo que antes. Evidentemente algo debía fallar pues se movía a sólo 15 o 20 km/h y bajaba gradualmente a la tierra. Sobrevoló la plaza pública y cuando llegó a la parte norte de la ciudad chocó con la torre del molino del Juez Proctor, haciéndose pedazos tras una violenta explosión”.
En la nave sólo viajaba un piloto. Y ahí residía el misterio.
El piloto, a pesar de haber quedado totalmente desfigurado por el accidente, no tenía un aspecto humano. T. J. Weems, un oficial del Servicio de Señales del ejército estadounidense y una autoridad en astronomía, afirmó sin ningún tipo de ambages que el misterioso piloto era un ser nativo de Marte. Los documentos que poseía, que parecía registros de sus viajes, estaban escritos en hieroglíficos indescifrables. Por desgracia, la nave había quedado tan destrozada que nada podía deducirse de ella. Aparentemente se trataba de un metal desconocido en lo que parecía una mezcla de aluminio y plata y con un peso de varias toneladas. Con flema británica-tejana el pueblo celebró el funeral al día siguiente y Aurora se convirtió en la única ciudad del mundo que tiene enterrado en su cementerio un marciano.
Obviamente nadie hizo caso de tan increíble noticia, que durmió el sueño de los justos hasta que el 24 de mayo de 1973 la agencia de noticias United Press International informó que alguien se la había tomado en serio: el grupo International UFO Bureau había comenzado los trámites para exhumar el cadáver. Aunque, claro, primero había que encontrar la tumba porque misteriosamente se había perdido su localización.
Para adornar más la historia apareció de la nada una anciana de 92 años que contó que de niña había visto el cadáver y recordaba a un hombre pequeño. También un profesor (anónimo) de la Universidad del Norte de Texas había encontrado restos de metales en el lugar donde se estrelló el aparato: era hierro pero sin propiedades magnéticas.
¿Se dan cuenta lo que da de sí una historia inventada por Haydon, con una conocida reputación de inventa-historias, y un grupo de lugareños sentados en la tienda de ultramarinos?