Opinión
Turismo práctico
Por Joan Garí
Como el País Valenciano es en sí un país abocado al Mediterráneo, es destino preferido por muchos turistas que quieren pasar sus vacaciones reposando en sus playas y disfrutando de sus noches suaves, propicias a los desahogos que vengan al caso. Al visitante que se acerque a sus costas, sin embargo, habría que explicarle que, si es la ciudad de Valencia su elección prioritaria, se encontrará con una urbe de medidas aún razonables, pero donde todo atractivo parece subsumido en ese curioso engendro llamado Ciudad de las Artes y las Ciencias, que mi colega Joan F. Mira ha definido como “una moderna Disneylandia para adultos”. No voy a evaluar aquí a Santiago Calatrava, un tipo sin duda meritorio pero cuyos ramalazos genialoides han propiciado unos armatostes espectaculares con un contenido más bien pobre.
Sí que me gustaría recordar que Valencia tuvo un Quatroccento comparable al de Florencia. Por sus calles circularon con parsimonia y con nobleza escritores como Ausiàs Marc, Joanot Martorell o Jaume Roig, nombres casi desconocidos en España pero que constituyen el armazón férreo del Siglo de Oro de la literatura catalana. Ir a Valencia e ignorar esta presencia es como ir a Florencia y prescindir de Miquel Angel o de los tesoros de los Uffizi. Nada hay en la Valencia oficial de hoy que recuerde que fue la cuna del mejor siglo XV europeo. El visitante, entonces, sólo tiene una opción: irse a Gandía. A pocos quilómetros de la capital, encontrará una población cuna de muchos de estos clásicos, a quienes respeta, agasaja y difunde. Es un consejo para el que busque algo más que sol y playa.