Opinión

Las últimas líneas de un reportero de guerra

Ernie Pyle en Normandía. (Crédito de la fotografía: Universidad de Indiana)

Por Alberto Sicilia

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Hombres muertos en verano y hombres muertos en invierno.

Hombres muertos en una infinidad tan monstruosa que sentías la necesidad de odiarlos.

Esto es algo que tú, desde casa, no puedes ni intentar comprender. Para tí en casa, ellos son números o quizás alguien cercano que se fue a la guerra y no volvió.

Tú no viste sus cuerpos yaciendo grotescamente en la cuneta de una carretera en Francia. Nosotros los vimos. Los vimos por centenas de miles. Y eso es la diferencia.

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