Opinión
Vegetarianos
Por Ciencias
-Actualizado a
ORÍGENES//JOSÉ MARÍA BERMÚDEZ DE CASTRO
*Director del Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana, Burgos
Hace unas semanas, durante el debate de una de mis conferencias sobre evolución humana, uno de los asistentes se interesó por la posible relación entre dieta e inteligencia en los homínidos. Un pregunta sin duda muy oportuna, puesto que nuestra forma de alimentación cambió de manera radical hace unos dos millones y medio de años, pasando de una dieta casi vegetariana a una dieta omnívora, en la que la carne y la grasa de los animales tiene y ha tenido un papel preponderante en algunas poblaciones. Los vegetarianos presentes en la sala pusieron entonces la máxima atención en el debate.
Por supuesto que existe una relación entre el tipo de dieta y la inteligencia, pero no se trata de una relación causal. Me explico. Los vegetales normalmente no se mueven, salvo que viajen en una corriente de agua o sean transportados por el viento. De este modo, los mamíferos (por hablar de nuestro grupo zoológico más próximo) que se alimentan de plantas apenas tienen dificultad para acceder a su alimento diario. En todo caso, pueden necesitar recorrer una cierta distancia para conseguir su comida o trepar a lo más alto de un árbol para obtener los brotes más tiernos.
Por el contrario, la comida de los carnívoros se mueve, a veces a gran velocidad. Así que estos animales deben aguzar el ingenio para desarrollar estrategias que les permitan comer cada día. Los cazadores solitarios, como el guepardo, deben acechar a sus víctimas y desarrollar una musculatura que les permita correr a 80 kilómetros por hora durante unos segundos. Su cerebro debe poseer las conexiones neuronales necesarias para controlar su estrategia particular
Podemos añadir un paso evolutivo más cuando hablamos de los carnívoros sociales (carroñeros o cazadores). La sociabilidad está directamente relacionada con la inteligencia, puesto que exige habilidades cognitivas muy particulares. La caza en grupo permite obtener el alimento con más facilidad. Pensemos en el caso de los lobos, cuyos descendientes domesticados y compañeros infatigables nos demuestran cada día su enorme inteligencia. Los homininos hemos sido siempre muy sociales y la obtención de carne mediante estrategias que aún utilizamos influyó sin duda en nuestras notables habilidades cognitivas.
Por descontado, el consumo exclusivo de vegetales por voluntad propia en las poblaciones humanas actuales no te hace ser ni más listo ni más tonto. Eso sí, cuando se eliminan de la dieta las grasas saturadas de origen animal los niveles de colesterol LDL y los triglicéridos bajan una barbaridad, que no es poca ventaja.